Mostrando entradas con la etiqueta Fotografía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fotografía. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de marzo de 2012

Bright Star - Poesía y cine

Ya os habréis dado cuenta de que me encanta la poesía de John Keats... Y cómo iba a faltar en mi blog una entrada dedicada a la película sobre su historia de amor con la joven Fanny Bawne, enmarcada en la campiña inglesa del siglo XIX y dirigida por la genial Jane Campion.
Se trata de un filme hermosísimo, vivo y delicado, en el que se da mucha importancia a la estética con una buena fotografía, ambientación y vestuario (muy cuidado). Refleja el amor de forma ideal, es a la vez felicidad y desesperación; pasión contenida, al estilo de la época. Dolor, alegría, miradas, palabras, poesía. 
Me encanta la visión que se presenta de Fanny Bawne, una jove muy "a lo Jane Austen", atrevida, fuerte e inteligente. Abbie Cornish encaja perfectamente en el papel. Quien me sorprendió fue Ben Whishaw en el papel de Keats (qué queréis, todavía lo tengo grabado en la mente como Jean-Baptiste Grenouille en El Perfume...)
Algunos critican esta película "por lenta", pero creo que está bien así. ¿Acaso todo tiene que ser predecible e inmediato? ¿Tiene que ser la trama simplemente "entretenida" pero carecer de sentimiento o espíritu? ¿Es que no tenemos tiempo para detenernos, contemplar lo que es bello y reflexionar? Sin duda, se nos ha impuesto un modelo de vida demasiado acelerado. Ésta es una película lenta, sí, para disfrutar de cada momento, que nos invita a pensar y a adentrarnos en los sentimientos de la pareja de enamorados y en la obra poética de Keats. El final logra emocionar y, quieras o no, algo ahí se mueve. Merece la pena quedarse sentada y ver los créditos, ya que se recita el poema "Ode to a nightingale" (Oda a un ruiseñor)
En resumen, una canto a la Belleza, a la Poesía y al Amor. Excelente. Romanticismo puro.
Aquí os dejo algunas fotos de la película:

domingo, 13 de noviembre de 2011

Crónica: Scorpions en Lisboa. Make it real!



Lisboa, 11 – 11 – 11. Era la noche. Después de un accidentado viaje plagado de malos sustos (como que nos robaran y nos viéramos sin dinero en la capital portuguesa...), había pasado la cola que casi rodeaba al Pabellón Atlántico. Había esperado más de una hora sentada en una de las gradas más cercanas al escenario. Por fin. ¡Por fin salían a escena los Scorpions, mis ídolos! El recinto estaba lleno. Y es que los Scorpions son una de las bandas más sobresalientes y carismáticas del rock. En directo, juntan buenos temas con una actitud cercana al público y una forma desenfadada, profesional e intensa de estar en el escenario, y eso es algo que se refleja en el éxito y permanencia de la banda, y en la cantidad de gente que había ido a verlos esa noche.
Lo primero que tengo que decir es: ¡¡NUNCA HABÍA GRITADO TANTO EN TODA MI VIDA!!
El público chillaba, mientras el quinteto  comenzaba a tocar “Sting In The Tail”. El escenario estaba lleno de pantallas con dibujos de rosas rojas. Todo el mundo a corear el “hail, hail, sting in the tail”. Allí estaban Rudolf Schenker, con su clásica Flying blanca y negra (que cambió muchas veces, al igual que su camiseta), Klaus Meine, con su espectacular voz y ataviado con su sempiterna boina, Matthias Jabs, con su Explorer, James Kottak, arriba, en la batería, y Pawel Maciwoda, con el bajo. Continuaron con “Make It Real”, y, sí, fue real, no fantasía, aunque yo creía estar en un sueño. Una parte de mí no creía que estuviese allí, viendo a los Scorpions en vivo. Luego vino “The Zoo”, canción en la que Matthias rugía (o eso me pareció), y Klaus repartía baquetas entre el público. Con cada canción, las imágenes en las pantallas cambiaban. “Loving You Sunday Morning”, clásico tema del Lovedrive, disco del 79, nos puso a cantar “Uuh ahh guapapapapapa”. Seguidamente, vino la instrumental “Coast To Coast” (en la que Klaus tocó la guitarra) Uno de los momentos más emotivos de la noche fue durante “The Best Is Yet To Come”, una canción que tuvo la capacidad para hacer cantar a todo el pabellón. Klaus se deleitó haciéndonos corear el estribillo una y otra vez. Pero mucho más se entregó el público con “Send Me An Angel” y “Holiday”, clásicas baladas de la banda. Klaus no paraba de poner el micrófono para que cantásemos, y de hacer gestos para que lo hiciésemos más y más alto. Después de estas canciones suaves, fue el turno de “Raised On Rock”, tema que abre el álbum Sting In The Tail. Inmediatamente, llegó el momento del solo de batería de James Kottak, el “Kottak Attack”. Mientras el batería de Los Ángeles interpretaba su solo, se proyectaba un vídeo (puede verse aquí) en el que aparecía él dando vida a las portadas de los Scorpions, muy entretenido. A la mitad del solo, exclamó: “Just three words: YOU KICK ASS!!!” Luego, se subió encima de la batería, se descamisó y bebió un vaso de cerveza mientras tocaba con los pies (y, sí, la mitad de la cerveza fue fuera). El solo acabó con la interpretación de la portada del Blackout en las pantallas. Aullamos, porque sabíamos lo que venía, y comenzó “Blackout”, tema muy celebrado. Rudolf salió ataviado con una máscara, vendas y tenedores en los ojos, al estilo de la portada del disco. Posteriormente tocaron “Tease Me Please Me”,  (las pantallas se llenaron de siluetas de mujeres), el “Six String Sting” (el solo de guitarra de Matthias Jabs) y “Dynamite”, probablemente la canción más dura de todo el set. Luego vino “Big City Nights”, tema  bien conocido y con el que “se despedían”.
Las luces se apagaron, pero al poco tiempo volvieron a aparecer Klaus y James, sonriendo, señalando al público, como diciendo “eh, mira, ¡pero si todavía están ahí!” Así que la banda se puso a tocar “Still Loving You”, y todo, las pantallas y las luces, era de color rojo pasión, muy adecuado para la balada, una de las más conocidas de la banda. Me fijé que detrás de mi había una pareja besándose, ¡qué bonito! ¿Qué canción vino después? Klaus comenzó a decir que el mundo cambiaba, que estaba cambiando: el  famoso himno “Wind Of Change”, cantado palabra por palabra por el público. El color del escenario era, esta vez, violeta. Impresionante interpretación. Para continuar con la racha de canciones notables, llegó el subidón con “Rock You Like A Hurricane”, un tema muy cañero y endiabladamente pegadizo, con el que entran ganas de subirse encima de la butaca y bailar. Realmente, nos “rockearon” como un huracán. La canción encargada de acabar el concierto fue “When The Smoke Is Going Down”. La banda se despidió, dando las gracias al público (no es que yo sea parcial, pero nos portamos: nos sabíamos todas las canciones e incluso les cantamos el “oé-oé”, cosa que debió de gustarles bastante) Y nosotros nos quedamos parados allí, esperando a que se produjese el milagro, a que la banda volviese a salir con otra canción, pero no hubo milagro. Como dice una de sus canciones: “I wish this night could last forever, but it’s time to go.” (Desearía que esta noche pudiera durar para siempre, pero es hora de irse)
Un concierto estupendo, genial. Su actitud no fue, en ningún momento, la de una banda que va a retirarse. Rudolf no paró de correr de un lado a otro, dar saltos al ritmo de la batería, tocar sin parar de moverse con la música y hacer poses estilo “guitar hero” (hubo un momento en el que se colgó la guitarra del cuello y comenzó a dar vueltas y más vueltas) Matthias estuvo sorprendente, enérgico (por cierto, me encantaba su camisa) Klaus estuvo muy conectado con el público, lanzando baquetas, haciéndonos cantar todas las canciones, y se permitió hacer algún bailecito, tocar la pandereta e incluso se subió encima de Rudolf y Matthias para hacer la típica pirámide humana tan “escorpionera”. James y Pawel, geniales: James, muy divertido y esforzado; Pawel, muy animado,  parecía el más serio del grupo y se desenvolvía con total confianza. A todos ellos se los veía contentos, desahogados y disfrutando con lo que hacían.
¿Qué decir? ¡Que no había gritado tanto en toda mi vida! (tanto que dolía) Que canté todas las canciones, que me emocioné con las baladas, que casi lloro cuando se despidieron. ¡¡Que me muero de ganas de volver a verlos!! ¡Scorpions, tenéis que venir a España! Come to Spain!!  Como fan dura de roer, sigo creyendo que “The best is yet to come”.  En definitiva, una noche para recordar. Still loving you, Scorpions.



Os dejo algunas fotos que tomé durante su actuación: 







miércoles, 26 de octubre de 2011

Rima

¿Que no hay alma? ¡Insensatos!
Yo la he visto: es de luz...
Se asoma a tus pupilas
cuando me miras tú.

¿Que no hay cielo? ¡Mentira!
¿Queréis verle? Aquí está.
Muestra, niña gentil,
ese rostro sin par,
y que de oro lo bañe
el sol primaveral.

¿Que no hay Dios? ¡Qué blasfemia!
Yo he contemplado a Dios...
En aquel casto y puro
primer beso de amor,
cuando de nuestras almas
las nupcias consagró.

¿Que no hay infierno? Sí, hay...
Cállate, corazón,
que esto bien, por desgracia,
lo sabemos tú y yo.
- Rubén Darío. 


domingo, 24 de abril de 2011

Imágenes de unos días en París

¡He vuelto! Con el viaje de estudios y las vacaciones de Semana Santa anduve un pelín alejada del internet y del blog. Hoy os traigo algunas de las fotografías que tomé durante mi estancia en París:


























martes, 15 de marzo de 2011

Perseguir el horizonte



Un día cualquiera, el joven soñador y el anciano contemplaban juntos el atardecer. El primero se volvió hacia su acompañante:
- ¡Fíjese en los hermosos colores del cielo! ¡Qué sentimiento de grandeza despiertan! ¿No le parece algo maravilloso?
Por toda respuesta, el anciano asintió con la cabeza levemente.
- ¿Sabe? - continuó el joven. - En ocasiones siento un fuerte impulso en mí. Quiero ir a donde las montañas se funden con el cielo. Quiero ir allá donde la tierra se desdibuja entre la niebla. Quiero encontrar la plenitud, el misterio, quiero otro mundo. Sé que podré dar con el lugar.
El otro lo miró, y finalmente contestó:
- ¡Ah! ¡Cómo me recuerdan esas palabras a mí mismo! ¡Cuánta pasión hay en tu voz! Es la llama de la juventud. No me mires así, yo también tuve tu edad y elevados ideales. Me dejé guiar por una visión romántica y salí en busca de la belleza, la soledad inspiradora, la grandeza, el misterio. Pasé años, muchos años persiguiendo el horizonte. ¿Quieres saber lo que ocurrió? ¿Qué me reveló el horizonte? Que jamás lo había alcanzado, y que lo había perdido todo en mi alocado peregrinar.  Perdí mi vida, a aquellos quienes me amaban, incluso a mí mismo. Un precio demasiado elevado para un ideal juvenil, ¿no te parece?
El viejo caminante se interrumpió. El cielo se había oscurecido ya. No quedaba rastro de su efímera belleza.


jueves, 24 de febrero de 2011

Arco Iris...

Tan hermoso, tan efímero.... Detener el tiempo. ¡Cógelo! ¡Que se quede ahí! Apenas piensas esto, la luz cambia y desaparece. Ah, la luz, la misteriosa luz de las tardes de invierno, húmeda y caprichosa.




martes, 25 de enero de 2011

Última esperanza


Aquí y allá en los árboles,
distingo algunas hojas;
a menudo medito
enfrente de esos árboles.

De aquella hoja cuelgan
todas mis esperanzas:
mientras el viento juege
con ella, temblaré.

Ah, pero cuando caiga
con ella mi esperanza
caeré también al suelo
a llorar en su tumba.


- Wilhelm Müller.