Mostrando entradas con la etiqueta Vivencias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vivencias. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de mayo de 2012

Crónica: Queen Symphonic Rhapsody - Oviedo


Cuando leí que en el Teatro Filármonica iba a celebrarse un concierto de "Queen Symphonic Rhapsody" en el que participarían Thomas Vikström, Mats Levén, Michele McCain y la soprano Glaciela Armendariz, me dije "Éste no me lo pierdo". 
Antes del concierto, vi de refilón, en la entrada lateral del teatro, a Thomas Vikström, el hombre estaba asomado a la puerta, a punto de encender un cigarro. Primero pasé de largo pensando "Madre mía, es él, es él, ¡ES Él!!". Casi no había nadie a aquellas horas: fue mi oportunidad. Me comí mi timidez y fui a saludarlo, llamándolo por su nombre y con una sonrisa de oreja a oreja. Hablé con él un poco, fue muy amable: un par de apretones de mano e información sobre fechas de Therion en España en octubre (!). Le comenté entonces que iría, seguramente, al concierto de San Sebastián. Me despedí y no le pedí una foto para tener una excusa y poder volver a verlo en la salida, muajaja.
Una presentación rápida por si alguien ahora piensa, "Pero ser, quién es ése Vikström? Ésa es la cuestión", pues os diré que es el cantante de Therion (banda sueca de metal sinfónico que recomiendo a quienes les guste la mitología y el ocultismo), uno de mis cantantes favoritos (tiene toneladas de carisma y una voz preciosa, como un cruce entre la de Klaus Meine y un cantante de ópera, por describirla de alguna forma). Una imagen vale más que mil palabras:
El concierto estuvo muy bien, con la One World Symphonic Orchestra dando caña y la más que acertada selección de intérpretes. Sorpresa de última hora fue para mí ver a Christian Vidal, a quien se veía muy animado, de Therion también (mucho componente de Therion, ¿no? Acierto), a la guitarra. Merece bien una mención, buen trabajo, sí señor, al igual que toda la Rock Band.
Si no me equivoco, el show comenzó con la genial "Is This The World We Created", muy bien interpretada por Glaciela Armendariz - preciosa voz y muy aplaudida actuación. Pero más ovacionada fue la impresionante Michelle McCain. Mats Levén (quien se encargó de los temas más cañeros) estuvo a sus anchas, y lucía una de esas camisetas con la cara de Charlie Sheen. Y si hablamos de vestuario, hay que mencionar cambios constantes, sobre todo los de Michelle McCain (quien nos cautivó desde el primer momento) y los de Thomas Vikström (que empezó muy rocabilly y terminó con ese look tan "therioniano" con camisa abullonada y levita militar estilo antiguo) Si os soy sincera, no recuerdo todas las canciones que tocaron, fue un set muy largo (30 temas clásicos)
Momento memorable cuando fue el turno de "The Show Must Go On" (mi preferida) - quién la interpretó? Sí, lo habéis adivinado: Thomas Vikström. Creo que le grité un "Bravo". Como ya he dicho, fue en un teatro, y la mayoría de la gente (hubo gloriosas excepciones) estaba muy seria, sin cantar ni gritar ni ná (¿les daría vergüenza?). Al principio me dio un pelín de corte, pero luego pensé, "¿qué narices? Es un concierto de rock" y me "solté la melena", por decirlo de algún modo. Total, que acabé gritando como una loca cada vez que el señor Thomas Vikström aparecía en el escenario jajaja (es que se me caía la baba! - en sentido figurado, ¿eh?)
Precioso duó de Michelle McCain y Glaciela Armendariz en "Love Of My Life", balada hermosa donde las haya. Mats Levén interpretó esa genial "I Want It All" y "We Will Rock You", entre otras, con las que el público se animó. También cantó a dúo con Michelle McCain la preciosa "Who Wants To Live Forever". Un momento muy gracioso cuando Mats salió a escena para cantar "I Want To Break Free", llevando un plumero y ataviado un pañuelo en la cabeza, un mandil y en calzoncillos (o unos pantalones sospechosamente cortos y ajustados). El cachondeo fue máximo cuando apareció Thomas Vikström con una falda, peluca violeta, pechos de plástico y una fregona (O_O). Vaya par de competidores que le han salido a Berto Romero jajaja.
"Barcelona" fue una de las más aplaudidas, dúo de la soprano Glaciela Armendariz y Thomas Vikström. No faltaron temas como "It's A Kind Of Magic", "Bohemian Rhapsody", "We Are The Champions" o "Somebody To Love". Fue muy bonito el gesto de Mats Levén, que sacó a bailar a una mamá de la primera fila. Thomas, por su parte, se dedicó a coquetear con las intérpretes de la orquesta y las señoras del público. Al final, acabamos de pie cantando dando palmas y bailando (no todo el mundo, repito), el estribillo de "We Will Rock You", casi todo el teatro gritaba "We will - we will rock you", una y otra vez.
En un abrir y cerrar de ojos de más de dos horas, el concierto había terminado. Me dirigí a la planta baja, a ver si encontraba a mr Vikström. Y lo hice. Y creo que se acordaba de mí - o a lo mejor es que soy una fan demasiado ilusa. Le grité que había estado impresionante, que me había parecido genial o algo así, y ale, de pronto estaba dándole dos besos y abrazada a él. No me preguntéis cómo. Le pedí una foto y, ale, foto que tengo con uno de mis ídolos (aparezco con una sonrisa de felicidad... os lo imagináis, ¿verdad?) Y dijo que hasta la próxima en San Sebastián (vendrá con Therion en Octubre - aunque el hombre ha dicho San Sebastián muy convencido, yo en la web de la banda veo más bien Bilbao... -, y no me los perderé, estoy casi segura). Tuve mi segundo minuto de gloria de la noche, me despedí y desaparecí entre las calles de Oviedo (oh, qué literario ha quedado eso último)
Una experiencia muy edificante.
Os recomiendo encarecidamente ver este show si tenéis la oportunidad!!
Y para que veáis a Thomas en acción, os dejo un vídeo muy bueno en el que interpreta "The Show Must Go On":

domingo, 13 de noviembre de 2011

Crónica: Scorpions en Lisboa. Make it real!



Lisboa, 11 – 11 – 11. Era la noche. Después de un accidentado viaje plagado de malos sustos (como que nos robaran y nos viéramos sin dinero en la capital portuguesa...), había pasado la cola que casi rodeaba al Pabellón Atlántico. Había esperado más de una hora sentada en una de las gradas más cercanas al escenario. Por fin. ¡Por fin salían a escena los Scorpions, mis ídolos! El recinto estaba lleno. Y es que los Scorpions son una de las bandas más sobresalientes y carismáticas del rock. En directo, juntan buenos temas con una actitud cercana al público y una forma desenfadada, profesional e intensa de estar en el escenario, y eso es algo que se refleja en el éxito y permanencia de la banda, y en la cantidad de gente que había ido a verlos esa noche.
Lo primero que tengo que decir es: ¡¡NUNCA HABÍA GRITADO TANTO EN TODA MI VIDA!!
El público chillaba, mientras el quinteto  comenzaba a tocar “Sting In The Tail”. El escenario estaba lleno de pantallas con dibujos de rosas rojas. Todo el mundo a corear el “hail, hail, sting in the tail”. Allí estaban Rudolf Schenker, con su clásica Flying blanca y negra (que cambió muchas veces, al igual que su camiseta), Klaus Meine, con su espectacular voz y ataviado con su sempiterna boina, Matthias Jabs, con su Explorer, James Kottak, arriba, en la batería, y Pawel Maciwoda, con el bajo. Continuaron con “Make It Real”, y, sí, fue real, no fantasía, aunque yo creía estar en un sueño. Una parte de mí no creía que estuviese allí, viendo a los Scorpions en vivo. Luego vino “The Zoo”, canción en la que Matthias rugía (o eso me pareció), y Klaus repartía baquetas entre el público. Con cada canción, las imágenes en las pantallas cambiaban. “Loving You Sunday Morning”, clásico tema del Lovedrive, disco del 79, nos puso a cantar “Uuh ahh guapapapapapa”. Seguidamente, vino la instrumental “Coast To Coast” (en la que Klaus tocó la guitarra) Uno de los momentos más emotivos de la noche fue durante “The Best Is Yet To Come”, una canción que tuvo la capacidad para hacer cantar a todo el pabellón. Klaus se deleitó haciéndonos corear el estribillo una y otra vez. Pero mucho más se entregó el público con “Send Me An Angel” y “Holiday”, clásicas baladas de la banda. Klaus no paraba de poner el micrófono para que cantásemos, y de hacer gestos para que lo hiciésemos más y más alto. Después de estas canciones suaves, fue el turno de “Raised On Rock”, tema que abre el álbum Sting In The Tail. Inmediatamente, llegó el momento del solo de batería de James Kottak, el “Kottak Attack”. Mientras el batería de Los Ángeles interpretaba su solo, se proyectaba un vídeo (puede verse aquí) en el que aparecía él dando vida a las portadas de los Scorpions, muy entretenido. A la mitad del solo, exclamó: “Just three words: YOU KICK ASS!!!” Luego, se subió encima de la batería, se descamisó y bebió un vaso de cerveza mientras tocaba con los pies (y, sí, la mitad de la cerveza fue fuera). El solo acabó con la interpretación de la portada del Blackout en las pantallas. Aullamos, porque sabíamos lo que venía, y comenzó “Blackout”, tema muy celebrado. Rudolf salió ataviado con una máscara, vendas y tenedores en los ojos, al estilo de la portada del disco. Posteriormente tocaron “Tease Me Please Me”,  (las pantallas se llenaron de siluetas de mujeres), el “Six String Sting” (el solo de guitarra de Matthias Jabs) y “Dynamite”, probablemente la canción más dura de todo el set. Luego vino “Big City Nights”, tema  bien conocido y con el que “se despedían”.
Las luces se apagaron, pero al poco tiempo volvieron a aparecer Klaus y James, sonriendo, señalando al público, como diciendo “eh, mira, ¡pero si todavía están ahí!” Así que la banda se puso a tocar “Still Loving You”, y todo, las pantallas y las luces, era de color rojo pasión, muy adecuado para la balada, una de las más conocidas de la banda. Me fijé que detrás de mi había una pareja besándose, ¡qué bonito! ¿Qué canción vino después? Klaus comenzó a decir que el mundo cambiaba, que estaba cambiando: el  famoso himno “Wind Of Change”, cantado palabra por palabra por el público. El color del escenario era, esta vez, violeta. Impresionante interpretación. Para continuar con la racha de canciones notables, llegó el subidón con “Rock You Like A Hurricane”, un tema muy cañero y endiabladamente pegadizo, con el que entran ganas de subirse encima de la butaca y bailar. Realmente, nos “rockearon” como un huracán. La canción encargada de acabar el concierto fue “When The Smoke Is Going Down”. La banda se despidió, dando las gracias al público (no es que yo sea parcial, pero nos portamos: nos sabíamos todas las canciones e incluso les cantamos el “oé-oé”, cosa que debió de gustarles bastante) Y nosotros nos quedamos parados allí, esperando a que se produjese el milagro, a que la banda volviese a salir con otra canción, pero no hubo milagro. Como dice una de sus canciones: “I wish this night could last forever, but it’s time to go.” (Desearía que esta noche pudiera durar para siempre, pero es hora de irse)
Un concierto estupendo, genial. Su actitud no fue, en ningún momento, la de una banda que va a retirarse. Rudolf no paró de correr de un lado a otro, dar saltos al ritmo de la batería, tocar sin parar de moverse con la música y hacer poses estilo “guitar hero” (hubo un momento en el que se colgó la guitarra del cuello y comenzó a dar vueltas y más vueltas) Matthias estuvo sorprendente, enérgico (por cierto, me encantaba su camisa) Klaus estuvo muy conectado con el público, lanzando baquetas, haciéndonos cantar todas las canciones, y se permitió hacer algún bailecito, tocar la pandereta e incluso se subió encima de Rudolf y Matthias para hacer la típica pirámide humana tan “escorpionera”. James y Pawel, geniales: James, muy divertido y esforzado; Pawel, muy animado,  parecía el más serio del grupo y se desenvolvía con total confianza. A todos ellos se los veía contentos, desahogados y disfrutando con lo que hacían.
¿Qué decir? ¡Que no había gritado tanto en toda mi vida! (tanto que dolía) Que canté todas las canciones, que me emocioné con las baladas, que casi lloro cuando se despidieron. ¡¡Que me muero de ganas de volver a verlos!! ¡Scorpions, tenéis que venir a España! Come to Spain!!  Como fan dura de roer, sigo creyendo que “The best is yet to come”.  En definitiva, una noche para recordar. Still loving you, Scorpions.



Os dejo algunas fotos que tomé durante su actuación: 







lunes, 15 de agosto de 2011

Crónica: Europe en Brincadeira 2011




Joey Tempest, durante "No Stone Unturned".


Resultó ser el sábado 13 de agosto cuando tuve la oportunidad de ver a este genial grupo en directo. Actuaban como cabeza de cartel del Brincadeira Festival, en Ordes, A Coruña, y desde Asturias nos movimos para disfrutarlos. Europe no empezaba hasta la 1:30 de la madrugada, pero entramos al recinto sobre las 11:30, ya que mi padre quería ver a la banda madrileña Burning.

Una vez finalizada su actuación, empezó la larga espera. No podía quitarle ojo al escenario, cómo cambiaban los instrumentos, el equipo de sonido, etc.; tampoco era capaz de dejar de mirar la hora cada cinco minutos. A la 1:30 todavía no habían aparecido; no podía con los nervios. “¡Se están haciendo los suecos!”, decía mi padre.
 
John Norum, durante su solo.
 
Por fin, comenzó a sonar la intro instrumental y los músicos salieron a escena entre aplausos. La introducción vino seguida del tema “Last Look At Eden”, (del mismo nombre que su último disco), perfectamente interpretado. Sin apenas un momento de descanso, arrancó “The Beast”, también de su último álbum. Después llegó el momento de ir atrás en el tiempo, para “Superstitious” y “Scream Of Anger”. Joey Tempest no había parado (y no había quien le fotografiase, tanto moverse...), dando vueltas, saltando y jugando con el micrófono (y con el pie del micro, también) Un gran momento de la noche fue cuando tocaron la conocida balada “Carrie”. Todo el público coreó el estribillo. El cantante se tomó un respiro durante el solo de John Norum, quien demostró ser un excelente guitarrista. Sin perder tiempo, Joey (que a lo largo de la noche se atrevió con algunas palabras en español, como “¡¡Venga, coño!!”, para animarnos a cantar) salió al escenario armado con una guitarra para “No Stone Unturned”, impresionante canción del “Last Look At Eden”. Continuaron con “Let The Good Times Rock” y mi balada favorita del grupo, “New Love In Town”, que grabé entera. Lo admito: se me caía la baba. Otra vez se apagaron las luces: “And now something competely different!”: comenzó a oírse la banda sonora de Guillermo Tell, era la hora del trepidante solo de batería de Ian Haugland. Luego tocaron “Seventh Sign”, “Cherokee” y “Love Is Not The Enemy”, no recuerdo en qué orden. ¿Qué vino detrás? La alegre y genial “Rock The Night”, otro gran momento de la velada. Al acabar, dándonos las gracias, se fueron del escenario, pero no tardaron mucho tiempo en regresar para presentarnos “Doghouse”, una canción del que será su próximo disco (Joey nos explicó que aún les quedaba un concierto en Noruega, antes de que se metieran en el estudio para grabar otro álbum, que saldrá en 2012 y hará que vuelvan nuevamente a la carretera); eso sí, no sin antes cantar, junto con todo el público, “Happy Birthday” a Ian, el batería, que cumplía años y fue “bañado” en champán por el sonriente y enérgico vocalista. Haugland, tras el cumpleaños feliz, declaró algo así como “que nos quería a todos, y que le gustaría casarse con todos nosotros y tener un montón de hijos” (claro, en inglés utilizó “you”, que engloba los dos géneros, nos quería a todos y a todas) Finalizada “Doghouse”, llegaron los que para muchos fueron los minutos cumbre de la noche: la tatareada, televisiva, celebérrima ¡“The Final Countdown”! Daba lo mismo que fuesen más de las tres de la madrugada, no importaba el cansancio o el sueño: todo el mundo saltaba, cantaba, coreaba el ritmo, y bailaba; una auténtica fiesta. Fue el broche de oro para un show brillante (y no lo digo solo por la iluminación). Realmente, Europe “rockearon la noche” y nos brindaron casi dos horas de buen hard rock. La banda se despidió satisfecha, tanto por su trabajo como por el nuestro (consistía principalmente en cantar a voz en grito toda canción interpretada y brincar), agradecieron nuestra presencia una última vez y abandonaron el escenario.


Le tomo la palabra a Joey, espero verlos el año que viene otra vez en España, porque, ciertamente, dejan claro quiénes son y porqué han llegado a donde están ahora: entre una de las más reconocidas bandas de su género. Europe rocks!

miércoles, 20 de julio de 2011

Mini crónica del Sonisphere Getafe 2011


Getafe, Madrid. 16 – 06 – 2011. Tenía parte de razón aquel que dijo que la vida da muchas vueltas. Hace unos años, mi padre y mi madre, preocupados por la evolución de mi gusto musical, decidieron llevarme a ver un musical “horterilla”, para que abriera la puerta a otro tipo de música que no fuese la clásica. La culminación de esa “evolución” se hizo palpable el pasado sábado, mientras esperaba, ilusionada y un tanto nerviosa, a las puertas del Sonisphere Festival en Getafe. Creo que no pasa día en que mis progenitores no se arrepientan de haber tomado aquella decisión, sobre todo mi padre, que aguantó las ocho horas que estuvimos allí metidos.



Perttu!!
Tras el concierto de Mastodon (del que vi solo la última parte, brutal), Apocalyptica (que volvieron loca a la audiencia con “Nothing Else Matters”, “Master Of Puppets” y “I’m not Jesus” entre otras; Eicca se quitó la camiseta y Perttu estuvo… uf!) y Dream Theater , me di una vuelta por el recinto y cotilleé por el mercadillo, que estaba de bote en bote, por cierto. Después de que Dream Theater acabaran, quedaba más de una hora para que comenzasen Iron Maiden. Ese tiempo lo pasé descansando sobre el césped artificial… No voy a mentir, la espera se hizo larga.

Iron Maiden

Eddie!
De pronto, las pantallas del escenario quedaron negras. Aquella era la señal. Acto seguido, comenzó a sonar el conocido tema de UFO “Doctor, Doctor”: Iron Maiden iban a empezar su show. Cuando terminó, las pantallas se encendieron y se retiró la tela que cubría el escenario, convertido entonces en una nave espacial. Por fin, tras la intro instrumental los británicos salieron a escena, acogidos por la ovación del público. Bruce estuvo impresionante, ¡qué energía! Primero tocaron “The Final Frontier”, y mr. Dickinson nos dio las gracias por estar ahí y la bienvenida a aquella “frontera final”. Según la canción que tocaran, cambiaban el telón. Interpretaron muchas clásicas, y también de “The Final Frontier”, su último trabajo. De pronto, apareció aquella imagen. Y grité de pura emoción. Sí, sí, ya llegaba “The Trooper”, y Bruce salió a escena con la típica casaca roja y la bandera del Reino Unido (no podía faltar). Estuvo bien ver a mi padre coreando, como todos los presentes, “Fear of the Dark”. A mitad del concierto apareció Eddie en el escenario, que tocó la guitarra e intentó atacar a los músicos. Luchó con Janick Gers guitarra contra guitarra (quien nos deleitó con sus solos e hizo virguerías con su guitarra, como lanzarla al aire y cogerla al vuelo o dale vueltas y más vueltas, como una rueda) Hacia el final, volvió a aparecer detrás de la nave espacial, pero debía de haber tomado esteroides, ya que esta vez era gigante. Durante todo ese tiempo, no podía creer que estuviera allí. ¡Estaba viendo a Iron Maiden! Creo que no se me quitó la sonrisa de “niña con caramelo” de la cara durante toda la actuación. Después de unas canciones, abandonaron  el escenario, para volver al poco tiempo con “The Number of the Beast”, otro de los grandes momentos del concierto, y apareció  Satán sobre la nave. Poco después, se despidieron definitivamente. Impresionantes.
Un concierto genial de la "doncella de hierro". Solo puedo decir, "Up the Irons!!"

Quedaba una hora para el siguiente concierto = vuelta al césped artificial a descansar.

Twisted Sister
Dee Snider, se comía al público.
Volvieron a apagarse las pantallas. Era la hora de Twisted Sister. Os seré sincera, fue el concierto que más me gustó (ya sabéis que me encanta la música de los años ochenta) Lo hicieron genial, y Dee Snider no paró quieto en todo el concierto. No llevaba su traje de cavernícola, pero parecía que en cualquier momento iba a saltar ente el gentío y ponerse a devorar al público. Se comía a la audiencia, ciertamente (en sentido figurado, ¿eh? Nada de canibalismo) La banda agradeció nuestro apoyo, y mandó encender las luces más potentes para iluminar a todo el público y poder de ese modo grabarnos con las manos bien arriba. Dee estuvo muy gracioso y cercano, no paró de gastar bromas al los fans y hacernos participar en las canciones. Cantó con nosotros en español los “huevos con aceite” (momento teniente de la canción "We're not gonna take it"), momento muy agradable y divertido. Durante la balada, Dee mandó apagar las luces del escenario y que encendiésemos los mecheros y/o móviles. Fue muy bonito ver todas esas pequeñas luces moviéndose de un lado a otro, como un oleaje de medianoche. No faltaron canciones como "SMF" o "The Kids Are Back". Y cómo no, Dee cumplió con su clásica retaíla de tacos (mucho "sick motherfucker" para todo y todos, incluído el público, y más palabras que empiezan por F...) Cuando tocaron “I Wanna Rock”, todos participamos gritando “rock!!” y de pronto dijo algo como: “So, you wanna rock… or you wanna… fuck?” y nosotros: “Fuck!!!!” Y él contestó de cachondeo algo así: “We can fuck now, but it would be a bit weird…” De este modo nos pusimos a cantar “I Wanna Fuck”, increíble. Cuando nos dijo que dejásemos ya el fuck y volviésemos con rock, seguimos cantando fuck jajaja. El concierto duró bastante, y no hace falta decir que lo pasé como una enana y no paré de reír con las ocurrencias de mr. Snider, quien demostró ser un total animal de escenario. Nos dejó “still hungry” y con ganas de más. Un concierto genial, sí señor.


Después de Twisted Sister, alguien estaba tan cansado (adivinad quién…) que no aguantaba más. Así que nos despedimos del Sonisphere e intentamos volver al hotel sin perdernos (intentamos, porque, como de noche todos los gatos son pardos, nos equivocamos de desviación y por poco nos vamos a Toledo).


P.D.: Sé que Marcos, el chico con el que había quedado y al que perdí de vista cuando Apocalyptica estaban tocando, se lo ha pasado en grande y que aguantó hasta el final, fiel a Lacuna Coil y a Scabbia, y que mereció la pena, así que desde aquí le envío un saludo =) Rock on!!

miércoles, 15 de junio de 2011

Otro curso que se va...

Parece mentira que el tiempo pase tan rápido. En un parpadeo, estoy plantada en el último día de clase, reconociendo que me da un poco de pena acabar este curso.
            Al final, y contra todo pronóstico, algo aprendimos (que no es poco), como el caldo de cultivo de Pasteur (que está rancio, es mejor no probarlo), “Il Gattopardo”, las teorías de Rousseau, las derivadas de mates y un montón de cosas de "culturilla general". Nos entró un miedo irracional (o no tanto) a caer en un universo paralelo y morir todos. Copiamos tantas veces mapas de Europa para las clases  de historia que, afortunadamente, ya sabemos donde situar Irlanda xD. Nos enfrentamos a nuestros primeros globales con inquietud, y, quienes estudiamos francés, descubrimos Expediente X y a Mulder.
            Por supuesto, no todo fue teoría y exámenes, creo que guardamos en el "cajón" del 2010-2011 un montón de recuerdos memorables, como la obra de Navidad, con aquellos Reyes Magos enfrentados a Papá Noel y sus fieles Renos, el "¡¡ña!!" de Luis, las caretas y los artículos de disfraces (y no tan de disfraces) varios para los vídeos de TIC, la "teta borracha" revolucionaria de filosofía, el asesinato de Julio César versión Alternativa o las "Producciones el cerdito sin oreja" . ¿Y el fin de semana en el Camino de Santiago, con Álvaro saltando por la ventana  del albergue, las ampollas en los pies o la "gran sobada" durante la misa del domingo (que quedará para la posteridad, junto con el resto de la marcha,  gracias a los vídeos de Lola, que se pasó todo el camino cámara en mano y grabándolo todo. ¡Grábalo todo, Pablo!)  Las coreografías de E.F., Marta cantando de una forma que muchos envidiarían, Cristina, desesperada, intentando enseñarme a bailar mínimamente el pasodoble, nuestra danza con el pulpito Paul (que fue el mejor del colegio!), nuestro “Tú sí que vales”… Con tanta broma “a lo Chuck Norris”, casi fundamos una religión. Tuvimos "momentos encerado", con Pablo y Jaime peleando en la pizarra por explicar dónde quedaban Las Leñas, para que nuestra tutora pudiese comprar helado por kilos. Hablando de comprar es obligado hacer mención al Quiosco Fonaco, una demostración de lo bien que son aprovechadas las clases de economía y como se aplican a la práctica. La clase aguantó, tenaz en su lucha contra el sueño, mi interminable presentación del trabajo de economía sobre la historia económica de Rusia, y el quién es quién que vino después (¡Roosevelt! No, no. ¡Kennedy! … Una pista, era un actor. ¡Ah! ¡Robert Redford!  xD), que al final resultó ser Reagan… Cosas.
            Sin duda, lo que ninguno de nosotros olvidará será el viaje de estudios en Francia. Poco dormir y mucho patear, bromas telefónicas y muchas horas juntos, lo que creo que fortaleció nuestros lazos notablemente. Una cantidad ingente de vídeos y fotografías han capturado para siempre la esencia de esa semana, y nos harán sonreír cada vez que los veamos. ¿Qué decir del baño de Gon, del vídeo que grabó Carmen de Silvela con el helio o de Mussa, el admirador de Marina? ¡Estoy segura de que los encargados del bateau-bus nos recordarán por nuestro griterío! Estábamos realmente emocionados. Nos hicimos miembros del Club de fans de Javi el conductor. Quisimos dar una vuelta en bici alrededor del Arco del Triunfo. Aprendí a “enchufar la planchaaaaaa” con Europe (esto fue un "momento teniente del metal" por las calles de París que pateó las cenizas de lo que había sido el mito de The Final Countdown). Hubo quien, con santa paciencia, me aguantó media hora sacando fotos y admirando los exteriores de la Casa de la Ópera (deformación literaria y cinematográfica xD) No olvidaré fácilmente como, tras haber pedido a una limpiadora con un francés exquisito que me abriera la puerta porque me había olvidado la llave, me metí (sin querer) en una habitación que no era la mía (ni siquiera era de nuestro colegio) y salí corriendo, pálida, escaleras arriba…. Luego llegó Disney. Todos volvimos en parte a la infancia. Creo que todavía oigo vuestros gritos en el Space Mountain, y veo claramente como intentasteis que montara…
          Quiero decir que me lo he pasado genial este curso, y que tengo que dar las gracias a todos/as los que lo han hecho posible, y por eso les dedico esta entrada. Estoy segura de que me he dejado en el tintero un montón de anécdotas, pero tenéis que recordar que soy el rostro del despiste. 
Sentíos libres para comentar si he olvidado cualquier cosa =)

lunes, 9 de mayo de 2011

Historia de una escalera de mármol en hora y media

Volvía a casa, tan tranquila, a las siete en punto. Llamé a la puerta, qué raro, la abuela no abría. Decidí, tras unos minutos, picar a la vecina, que me abrió. Una vez dentro, me lancé escaleras arriba. Al llegar a mi puerta, llamé con los nudillos. Nada. Probé con el timbre. De nuevo, nada. Esperé, pero nadie me abrió, así que me dirigí hacia el descansillo de la escalera, cerca de la ventana, y allí me senté. Encendí el mp4 y me puse los cascos sin prestar demasiada atención a la música que sonaba, y el tiempo comenzó a pasar. Cada diez minutos, me levantaba y volvía a llamar a la puerta, pero cada vez obtenía el mismo resultado, con lo que volvía a donde estaba. Al principio me decía:  No pasa nada, habrá ido a la tienda y se habrá retrasado. Es posible que esté dormida. Durante esa primera media hora, intenté continuar mi lectura de los cuentos de Hoffman, pero la luz (fría, gris, luz de nube, típica de Asturias) era demasiado débil, y tenía claro que no iba a levantarme cada cuarenta segundos para evitar que la luz del pasillo se apagase... Centré mi atención en la música. A estas alturas no hace falta aclarar que no tenía la llave. Tampoco llevaba conmigo el teléfono móvil. Más tarde, sobre las ocho, comencé a preocuparme. Seguía picando cada poco tiempo. Un montón de ideas descabelladas y temores me invadieron. Empecé a autotorturarme con interrogantes como: ¿Y si le había pasado algo a mi abuela, y yo, mientras tanto, sin poder entrar en casa, allí, sentada? ¿Y... si había muerto? ¿Qué iba a hacer? ¡Ay! Me levanté y comencé a caminar por el pasillo, y a subir y bajar escaleras, pero me inquietaba el ruido que provocaban mis pasos, condicionado por el hecho de llevar botas de estilo militar y amplificado por el silencio reinante, así que me apoyé en la pared. No quería estar más sentada. De vez en cuando, pasaba algún vecino. Creo que le di un buen susto, sin querer, a una vecina que salía del ascensor y vio mi sombra moverse antes de saber a quién pertenecía. A las ocho y media, volví a llamar a la puerta por enésima vez. Oí un ruido en la casa y... la abuela abrió la puerta. Allí estaba, tan tranquila. Una sensación de alivio me recorrió, pero no pude evitar que, en mi mente, desfilaran una multitud de palabras hermosas, biensonantes y exquisitas... (nótese el sarcasmo) Mi pobre abuela no me había oído y yo me había pasado una hora y media preocupada, sentada en la escalera de casa. Solo podía pasarme a mí.

(Relatividad, de Escher)

domingo, 24 de abril de 2011

Imágenes de unos días en París

¡He vuelto! Con el viaje de estudios y las vacaciones de Semana Santa anduve un pelín alejada del internet y del blog. Hoy os traigo algunas de las fotografías que tomé durante mi estancia en París:


























miércoles, 23 de marzo de 2011

El seto de las zarzas

El otro día recordé aquellos libritos tan monos que leía de pequeña y con los que me crié, los de "El Seto de las Zarzas", y me dije que tenía que hablaros de ellos. En total son ocho historias ilustradas, muy entrañables. Los dibujitos son una pasada, crean una atmósfera rural, antigua y amena, en plena naturaleza, como un cuento de hadas protagonizado por ratoncitos adorables (mi favorito era uno llamado Fermín, que siempre se metía en líos y era, como por aquí decimos, un "trastu").  De las historias, las que más me gustan son "La escalera secreta" y "Cuento de Invierno".
La autora e ilustradora es la británica Jill Barklem.
De niña, quería ser como la ratoncita Hortensia (otra de las protagonistas de la historia) y vivir en un mundo como ese. En parte, eso no ha cambiado, siguen gustándome todas estas cosas, todavía hoy busco una atmósfera así. Como pequeña curiosidad, tengo desde los tres o cuatro años un peluche de un ratón al que llamé Fermín, y otro de una ratona a la que llamé Hortesnsia. Nunca me separaba de ellos y todavía andan por mi habitación.
Aquí os dejo algunas imágenes ^^ Espero que os gusten.








 





martes, 1 de febrero de 2011

Echando abajo mitos

Aquí dejo relatadas una serie de experiencias que cambiaron mi forma de ver las cosas:
  1.  ¿Hay algo peor que tu madre tatareando The Final Countdown por la calle, en alto? ¡Sí!: que, además, la cante por fonética...
  2.  Un conocido mío dijo: "¿Y éstos son los Scorpions? ¡Pero si parece una mujer cantando! Además, hacen una música edulcorada y envuelta en papel de celofán. Yo quiero marchaa!"
  3.  El ronquido de mi padre  (un señor RONQUIDO) en la parte más apoteósica y gloriosa de Wind Of Change, por si fuera poco, la versión del Moment Of Glory con la Filarmónica de Berlín.
  4. Que tu monitor de judo haga un movimiento al calentar que encaje con el estribillo de Tease Me Please Me, que está sonando de fondo. Nunca escucharé esa canción igual.
  5. Por último, entrar a una tienda de discos de segunda mano, preguntar por Twisted Sister y que te respondan, con gesto pensativo: "Eh... sí. Búscalo por el apellido"
De momento, no recuerdo más.

Hasta la vista.

lunes, 29 de noviembre de 2010

El Camino de Santiago.




En octubre, con el colegio, hicimos las últimas etapas del Camino de Santiago, desde Arzúa. Alumnos y alumnas, profes con sus respectivas familias, etc. En total, recorrimos unos cuarenta kilómetros en un par de días. Una compañera es responsable de esta grabación, que quedó genial y cuya visualización recomiendo:


Como puede verse, reinó el buen ambiente y no dormimos hasta la misa del domingo. Profesores incluidos...

La primera noche la pasamos en el club de kárate de Arzúa, donde se pudo apreciar el arte de hablar en sueños de algún compañero/a... Sí, de pronto se escuchó una voz aguda decir apresuradamente: "¡Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero!, ¡¡tengo miedo!!"

Otra anécdota graciosa ocurrió durante la última noche... un compañero salió de su habitación por la ventana, vino a la nuestra, dijimos que esperara, se fue otra vez y... un minuto después pasó por delante de nuestra ventana como un fantasma, silenciosamente, alumbrando el camino con una linterna, nuestra profesora de francés. Vaya susto que nos llevamos...

Creo que no me importaría repetirlo.