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domingo, 7 de octubre de 2012

Crónica: Therion (Sala Rock Star Live, Barakaldo - 06.10.12)

 Después de varias tentativas fallidas y el concierto en el que vi a Thomas Vikström y a Christian Vidal en Oviedo (que sirvió para que me entrase el apetito) POR FIN tuve la oportunidad de ver a Therion en directo. Supongo que no hace falta que os cuente que estaba eufórica, pletórica, extasiada.  Ahí va mi crónica y algunas fotos que hice.
Los suecos - y argentino - están celebrando sus 25 años y presentando su nuevo álbum, "Les Fleurs Du Mal". Como el propio Christofer Johnsson dijo, no sacaron un álbum de grandes éxitos, sino un disco raro en francés. Los de la discográfica no quisieron producirlo (y eso que está muy bien) y tuvo que hacerlo la propia banda. Toda una historia. Pero vayamos al tema.

Christofer Johnsson
Las luces se apagaron, pero en la oscuridad percibíamos cómo los miembros de la banda entraban uno a uno. Gitos, aplausos. Nos volcamos desde el primer momento. Y es que se nos hace difícil pasar por alto que Therion es la banda pionera en el metal sinfónico, y una de las agrupaciones más creativas y a la vez más extrañas (en el buen sentido) del género. La intro, clásica,  fueron los primeros compases de O Fortuna, seguidos por Poupée de cire, poupée de son. Continuaron con más, como Son Of The Sun o Via Nocturna, hasta llegar a la trágica J'ai Le Mal Du Toi, precioso dúo Vikström-Lewis (entre los que hay muchísima química en el escenario - mordedura acá, palmadita allá, etc.).

Lori Lewis, Thomas Vikström
No pude quitarme la sonrisa de la boca en todo el concierto. ¡No podía creer que estuviese allí, en primea fila, viendo a una de mis bandas favoritas! Reconozco que, en algún momento, me quedé mirando a mr.Vikström (quien, debido a la ausencia de Snowy, se ocupó de todas las voces masculinas) con demasiado ensoñamiento y fijeza (¡qué voz de tenor, madre mía!). Cuando caía en la cuenta, cambiaba y me dedicaba a observar a Christian Vidal (grande!) y a Christofer Johnsson, que para algo lo tuve en frente casi todo el rato. ¡Qué genio! Y para quien se interese por la moda, iba genial, con sombrero de copa, levita, chaleco, gafas de sol redondas, etc. Muy steampunk/bohemio. Parecía contento, satisfecho de lo que esos 25 años al frente de Therion habían dado de sí.

Christofer Johnsson

Christian Vidal
 Siguieron Abraxas, Vanaheim y Lemuria. Esta última fue en semi-acústico, muy aplaudida y con el público haciendo de coro. Tocaron otros temas, siempre bien recibidos, como Gothic Kabbalah o The Siren of The Woods, pero casi me muero cuando empezó Land Of Canaan, un hermosísimo tema del Sitra Ahra, en el que hay un poco de todo. Otro gran momento fue The Rise Of Sodom and Gomorrah, temazo donde los haya, que gana muchísimo en directo. Las "últimas" fueron Une fleur dans le coeur y Son Of The Staves Of Time.

 

Nadie creía que fuesen a dejarnos así. De ninguna manera. Nos pusimos a gritar el nombre de la banda hasta que reaparecieron con el primer encore, The Woundorous World of Punt y The Blood of Kingu. Y otra vez abandonaron el escenario, pero seguía sin colar. Queríamos más. Teníamos la certeza de que había más. Efectivamente, después de unas palabras de Christopher Johnson, nos deleitaron con To Mega Therion, clásico entre los clásicos de la banda. Entonces sí que llegó el momento de la despedida, por mucho que nos pesara.

Sólo dos palabras: Thomas Vikström
Después de llevarme el disco, tuve que hacerme un sitio entre la horda de fans que, como yo, quería hacerse una foto con Christofer y felicitarle por el gran show. Qué majo y qué paciente. Consegido. Christian Vidal (que no quería nada de mariconadas) también salió del backstage, y también cayó una foto. Minutos (o una eternidad) más tarde, se presentó Thomas Vicstöm en persona (todas las chicas a él, más o menos), tres cuartos de lo mismo. Jajaja, ya os imagináis la ilusión que me hizo.
Al final, pasada la gran noche, vuelta a casa y a la vida real...  y al los trabajos para la Facultad ;)

Foto de familia... pero, ¿dónde anda el batería?

martes, 2 de octubre de 2012

Crónica: III Vaques Fest

Tercera edición de este festival asturiano (se llevó a cabo en Lugones), que este año nos presentó un cartel impresionante, con Artillery como cabezas y bandas de calidad como Nocturnal Rites (banda por la que fui principalmente) o Scanner. Aquí os dejo mi crónica, junto con algunas fotos que tomé.

Los primeros en actuar fueron Gruesome Stuff Relish, banda de asturiana, que, lo siento, no me causó buena impresión (lo que se apellida "core", excepto el hardcore punk, no me llama demasiado). No voy a pararme en ellos.

Vinieron después  Agression, con su trash metal y fuerza. Un concierto muy animado en el que presentaron su nuevo disco e, incluso, hubo lo que se llama wall of death (que, para quienes no conozcan la jerga, es un tipo de pogo) y mostraron su apoyo a los mineros asturianos. No faltaron canciones como "False Flags", "Chaos Anatomy" o "Moshpirit". Buen concierto, sí señor.
Agression


Los siguientes fueron los trashers Alltheniko, un trío de italianos con carisma y mucho nivel. Los recuerdo como uno de los mejores grupos del evento. Además, el cantante fue muy simpático, intentó hablar español (digo intentó) y no tuvo problema en hacer el tonto. Hay que decir que su voz sonó de maravilla. Pero al que daba gusto ver era al batería (no sólo por su cara bonita - agárrenme!), sino porque, además de ser bueno, se veía que disfrutaba, gozaba, con cada nota. Tuve la oportunidad de intercambiar algunas palabras con él y con el cantante, muy majos. Puedo calificar a este grupo como el descubrimiento de la noche. 

Alltheniko

Vendetta lo hicieron bien. Pero personalmente, hacia el final, se me hicieron un pelín pesados (vamos, que el concierto se me hizo muy, muy largo). En su set list estuvieron temas como "War", "Hannibal", "Guerrilla" o "On The Road".Después del concierto el cantante bajó a reunirse con las masas, y pude tomarme una foto con él.

Vendetta
Los alemanes Scanner nos brindaron un directo de puro heavy, cañero y con buen sonido y canciones como "Poseidon", "Not Alone", "Ball Of The Damned" o "Terrion".  El público se entregó a ellos sin reservas, y hay que decir que fueron uno de los mejores gupos del festival. Así da gusto.

Scanner

Había llegado el momento, el gran momento de la noche: Nocturnal Rites y su metal melódico. Se comieron, perdonad la expresión, al público. Lo hicieron suyo desde el primer momento. Me atrevo a afirmar que fue la mejor actuación del festival, no sólo por su calidad, sino por su carisma. El cantante, el señor Lindkvist, es un showman nato, muy cercano a la audiencia. Mucho cachondeo con la mujer de Julio Iglesias, mucho molestar al bajista insultándolo y mucho repetir "ojete" (¿trauma infantil?). De todos modos fue un concierto impresionante, en el que sonaron canciones como "Never Again", "Call Out To The World", "Afterlife", "Cuts Like a Knife", "Never Trust A Stranger" o "Fools Never Die" (con la consiguiente tomadura de pelo y tortura al pobre bajista). Me dejaron un buen sabor de boca y el deseo de verlos de nuevo.
Nocturnal Rites
Nocturnal Rites


Por último, a las tantas de la noche, salieron a escena Artillery, cabezas de cartel. Siento decir que no fueron capaces de superar a Nocturnal Rites, sus predecesores, pero no lo niego, fueron absolutamente potentes. Yo ya estaba un poco cansada, pero el público enloqueció, amontonándose contra las vallas. Muy buen directo, que no decepcionó a nadie. Trash del bueno, con una poderosa voy y un ritmo frenético que no nos dio tiempo a descansar ni un momento. Destacaron temas como "Death Is An Illusion", "By Inheritance", "Cibermind" o "Terror Squad", con la que se despidieron y se dio por finalizado este "pedazo" de festival, que tiene pinta de ir a convertirse en una cita obligada dentro del panorama del metal español.

Artillery

Artillery

viernes, 18 de mayo de 2012

Crónica: Hardcore Superstar + Katana. Gijón.

Eso de llegar más de una hora antes del concierto está bien, pero que muy bien, porque puedes disfrutar de una, ¿cómo decirlo?, privilegiada posición en primera fila, donde estaba yo ayer. Y es que esta es la historia de la niña que gritó: vi el cartel de los Hardcore Superstar y se me escapó una aguda (y sin sentido) exclamación. Para este tipo de cosas soy así. Comento que llevo siendo fan de esta banda desde hace ya bastantes años. No voy a irme mucho por las ramas, ahí va la crónica con algunas fotos que tomé:

Katana

 
Los encargados de caldear el ambiente antes de que los Hardcore Superstar nos atacaran fueron Katana. Había leído algo de ellos, aunque nunca les había prestado la debida atención. Error por mi parte. Fueron el descubrimiento de la noche. Nada más entrar en la sala, antes de que empezasen, lo que más me llamó la atención fue que habían decorado el escenario con dos enormes cabezas con cascos de samurái a los lados del escenario. Si es que el propio nombre del grupo nos da una pista sobre la temática de sus canciones... Y, por supuesto, en un determinado momento, el cantante desenfundó una katana y se puso a hacer algunos movimientos con ella. Cómo no. En el escenario estuvieron bien, contundentes y correctos, eso sí, el cantante no paraba quieto y no dejaba de mirarnos con una mueca un tanto amenazadora. No faltaron canciones como "Living Without Fear", "Blade Of Katana" (si no me equivoco) o "Heart Of Tokio", y también interpretaron alguna pieza de su nuevo álbum. Precisamente con "Heart Of Tokio" se despidieron, y acabamos cantando el estribillo con ellos. Me dejaron una buena impresión, habrá que investigar más sobre ellos.

Hardcore Superstar

Tocaba esperar con impaciencia. Por fin, un ratito después - que se me hizo una eternidad - de que se despidieran los teloneros, salieron a escena Hardcore Superstar, que derrochaban energía. ¡Por fin iba a tener esa ración de Hard Rock, casi Heavy, macarra y desvergonzado, sin edulcorantes y directo! Empezaron con "Sadistic Girls", tema que abre su último disco de estudio, "Split Your Lip". Yo estaba más bien situada cerca de Martin, el bajista, pero Jocke Berg (el cantante), a quien casi no le quedaba piel sin tatuar y no paró quieto ni un instante, se pasó medio concierto en frente de mí, o sea, que perfecto. En ese momento me arrepentí de no haber llevado mi cámara, porque tuve que hacer fotos con el móvil. Pero bueno, continuemos con la crónica. 
No recuerdo muy bien el orden ni todas las canciones, pero no fallaron "Medicate Me" o "Dreamin' In A Casket". Gran momento cuando tocaron "Kick On The Upper Class", una canción con una actitud bastante punk, por decirlo de alguna forma, pero mejor aún cuando vino "Wildboys". Desfase. 

 
El único tema "suave" del set list fue ese "Run To Your Mama", interpretado por Jocke y Vic Zino, el guitarrista. Por cierto, éste último, no sé muy bien cómo, me "cayó encima" (creo que iba a por la que tenía al lado o algo), y casi me mata del susto. Corramos un tupido velo. También interpretaron "Someone Special" y "My Good Reputation", con la que, en teoría, se despidieron... pero bueno, todavía quedaban los bises, o como ahora a la gente le gusta llamarlo, el encore. 
Se hicieron un poquito de rogar, hasta que coreamos el "oé-oé" (creo que es una especie de palabra mágica, como el "por favor" en los conciertos, en  serio). Regresaron al escenario con "Moonshine", coreada por el público. A continuación, nos deleitaron con "Last Call For Alcohol", en la que, de pronto, Jocke preguntó que quién quería subir al escenario a cantar con ellos, y, ¡ale!, "pa'llá" fuimos unas cuantas personas (a mí me sacó el bajista, qué majete), que saturamos completamente el espacio y nos dedicamos ha hacer pogo. Me tocó pegada a Adde, el batería, para atrás (y en una de estas, casi me estampo contra los platillos). Y, allí arriba, a pleno pulmón, cantamos una y otra vez el estribillo. Increíble. Cuando al fin bajamos, llegó el gran momento de la noche. Ya sabíamos lo que se nos venía encima (y no Vic Zino, precisamente), la celebérrima y absolutamente genial "We Don't Celebrate Sundays", la canción de Hardcore Superstar por antonomasia. La coreamos palabra por palabra. Uah. Y así, terminaron, no sin antes advertirnos de que nos acordásemos de sus caras, porque volverían. Eso espero, porque hacía tiempo que no desfasaba ni me lo pasaba tan bien en un concierto. Increíbles. Realmente espero volver a verlos lo más pronto posible, porque eso si que fue un show. Eso sí, como tengo que quejarme por algo, diré que no tocaron "Into Debauchery", mi favorita. Para el próximo...

Después del concierto, tras esperar un poco, fui, junto con un par de chavales y una chica que conocí antes del concierto, muy majos, a hacerme fotos con Jocke Berg y con los guitarristas de Katana. Y aquí os dejo una de las fotos que me hice con el rubiales-guitarrista de Katana... un tanto alternativa:

jueves, 3 de mayo de 2012

Crónica: Queen Symphonic Rhapsody - Oviedo


Cuando leí que en el Teatro Filármonica iba a celebrarse un concierto de "Queen Symphonic Rhapsody" en el que participarían Thomas Vikström, Mats Levén, Michele McCain y la soprano Glaciela Armendariz, me dije "Éste no me lo pierdo". 
Antes del concierto, vi de refilón, en la entrada lateral del teatro, a Thomas Vikström, el hombre estaba asomado a la puerta, a punto de encender un cigarro. Primero pasé de largo pensando "Madre mía, es él, es él, ¡ES Él!!". Casi no había nadie a aquellas horas: fue mi oportunidad. Me comí mi timidez y fui a saludarlo, llamándolo por su nombre y con una sonrisa de oreja a oreja. Hablé con él un poco, fue muy amable: un par de apretones de mano e información sobre fechas de Therion en España en octubre (!). Le comenté entonces que iría, seguramente, al concierto de San Sebastián. Me despedí y no le pedí una foto para tener una excusa y poder volver a verlo en la salida, muajaja.
Una presentación rápida por si alguien ahora piensa, "Pero ser, quién es ése Vikström? Ésa es la cuestión", pues os diré que es el cantante de Therion (banda sueca de metal sinfónico que recomiendo a quienes les guste la mitología y el ocultismo), uno de mis cantantes favoritos (tiene toneladas de carisma y una voz preciosa, como un cruce entre la de Klaus Meine y un cantante de ópera, por describirla de alguna forma). Una imagen vale más que mil palabras:
El concierto estuvo muy bien, con la One World Symphonic Orchestra dando caña y la más que acertada selección de intérpretes. Sorpresa de última hora fue para mí ver a Christian Vidal, a quien se veía muy animado, de Therion también (mucho componente de Therion, ¿no? Acierto), a la guitarra. Merece bien una mención, buen trabajo, sí señor, al igual que toda la Rock Band.
Si no me equivoco, el show comenzó con la genial "Is This The World We Created", muy bien interpretada por Glaciela Armendariz - preciosa voz y muy aplaudida actuación. Pero más ovacionada fue la impresionante Michelle McCain. Mats Levén (quien se encargó de los temas más cañeros) estuvo a sus anchas, y lucía una de esas camisetas con la cara de Charlie Sheen. Y si hablamos de vestuario, hay que mencionar cambios constantes, sobre todo los de Michelle McCain (quien nos cautivó desde el primer momento) y los de Thomas Vikström (que empezó muy rocabilly y terminó con ese look tan "therioniano" con camisa abullonada y levita militar estilo antiguo) Si os soy sincera, no recuerdo todas las canciones que tocaron, fue un set muy largo (30 temas clásicos)
Momento memorable cuando fue el turno de "The Show Must Go On" (mi preferida) - quién la interpretó? Sí, lo habéis adivinado: Thomas Vikström. Creo que le grité un "Bravo". Como ya he dicho, fue en un teatro, y la mayoría de la gente (hubo gloriosas excepciones) estaba muy seria, sin cantar ni gritar ni ná (¿les daría vergüenza?). Al principio me dio un pelín de corte, pero luego pensé, "¿qué narices? Es un concierto de rock" y me "solté la melena", por decirlo de algún modo. Total, que acabé gritando como una loca cada vez que el señor Thomas Vikström aparecía en el escenario jajaja (es que se me caía la baba! - en sentido figurado, ¿eh?)
Precioso duó de Michelle McCain y Glaciela Armendariz en "Love Of My Life", balada hermosa donde las haya. Mats Levén interpretó esa genial "I Want It All" y "We Will Rock You", entre otras, con las que el público se animó. También cantó a dúo con Michelle McCain la preciosa "Who Wants To Live Forever". Un momento muy gracioso cuando Mats salió a escena para cantar "I Want To Break Free", llevando un plumero y ataviado un pañuelo en la cabeza, un mandil y en calzoncillos (o unos pantalones sospechosamente cortos y ajustados). El cachondeo fue máximo cuando apareció Thomas Vikström con una falda, peluca violeta, pechos de plástico y una fregona (O_O). Vaya par de competidores que le han salido a Berto Romero jajaja.
"Barcelona" fue una de las más aplaudidas, dúo de la soprano Glaciela Armendariz y Thomas Vikström. No faltaron temas como "It's A Kind Of Magic", "Bohemian Rhapsody", "We Are The Champions" o "Somebody To Love". Fue muy bonito el gesto de Mats Levén, que sacó a bailar a una mamá de la primera fila. Thomas, por su parte, se dedicó a coquetear con las intérpretes de la orquesta y las señoras del público. Al final, acabamos de pie cantando dando palmas y bailando (no todo el mundo, repito), el estribillo de "We Will Rock You", casi todo el teatro gritaba "We will - we will rock you", una y otra vez.
En un abrir y cerrar de ojos de más de dos horas, el concierto había terminado. Me dirigí a la planta baja, a ver si encontraba a mr Vikström. Y lo hice. Y creo que se acordaba de mí - o a lo mejor es que soy una fan demasiado ilusa. Le grité que había estado impresionante, que me había parecido genial o algo así, y ale, de pronto estaba dándole dos besos y abrazada a él. No me preguntéis cómo. Le pedí una foto y, ale, foto que tengo con uno de mis ídolos (aparezco con una sonrisa de felicidad... os lo imagináis, ¿verdad?) Y dijo que hasta la próxima en San Sebastián (vendrá con Therion en Octubre - aunque el hombre ha dicho San Sebastián muy convencido, yo en la web de la banda veo más bien Bilbao... -, y no me los perderé, estoy casi segura). Tuve mi segundo minuto de gloria de la noche, me despedí y desaparecí entre las calles de Oviedo (oh, qué literario ha quedado eso último)
Una experiencia muy edificante.
Os recomiendo encarecidamente ver este show si tenéis la oportunidad!!
Y para que veáis a Thomas en acción, os dejo un vídeo muy bueno en el que interpreta "The Show Must Go On":

domingo, 13 de noviembre de 2011

Crónica: Scorpions en Lisboa. Make it real!



Lisboa, 11 – 11 – 11. Era la noche. Después de un accidentado viaje plagado de malos sustos (como que nos robaran y nos viéramos sin dinero en la capital portuguesa...), había pasado la cola que casi rodeaba al Pabellón Atlántico. Había esperado más de una hora sentada en una de las gradas más cercanas al escenario. Por fin. ¡Por fin salían a escena los Scorpions, mis ídolos! El recinto estaba lleno. Y es que los Scorpions son una de las bandas más sobresalientes y carismáticas del rock. En directo, juntan buenos temas con una actitud cercana al público y una forma desenfadada, profesional e intensa de estar en el escenario, y eso es algo que se refleja en el éxito y permanencia de la banda, y en la cantidad de gente que había ido a verlos esa noche.
Lo primero que tengo que decir es: ¡¡NUNCA HABÍA GRITADO TANTO EN TODA MI VIDA!!
El público chillaba, mientras el quinteto  comenzaba a tocar “Sting In The Tail”. El escenario estaba lleno de pantallas con dibujos de rosas rojas. Todo el mundo a corear el “hail, hail, sting in the tail”. Allí estaban Rudolf Schenker, con su clásica Flying blanca y negra (que cambió muchas veces, al igual que su camiseta), Klaus Meine, con su espectacular voz y ataviado con su sempiterna boina, Matthias Jabs, con su Explorer, James Kottak, arriba, en la batería, y Pawel Maciwoda, con el bajo. Continuaron con “Make It Real”, y, sí, fue real, no fantasía, aunque yo creía estar en un sueño. Una parte de mí no creía que estuviese allí, viendo a los Scorpions en vivo. Luego vino “The Zoo”, canción en la que Matthias rugía (o eso me pareció), y Klaus repartía baquetas entre el público. Con cada canción, las imágenes en las pantallas cambiaban. “Loving You Sunday Morning”, clásico tema del Lovedrive, disco del 79, nos puso a cantar “Uuh ahh guapapapapapa”. Seguidamente, vino la instrumental “Coast To Coast” (en la que Klaus tocó la guitarra) Uno de los momentos más emotivos de la noche fue durante “The Best Is Yet To Come”, una canción que tuvo la capacidad para hacer cantar a todo el pabellón. Klaus se deleitó haciéndonos corear el estribillo una y otra vez. Pero mucho más se entregó el público con “Send Me An Angel” y “Holiday”, clásicas baladas de la banda. Klaus no paraba de poner el micrófono para que cantásemos, y de hacer gestos para que lo hiciésemos más y más alto. Después de estas canciones suaves, fue el turno de “Raised On Rock”, tema que abre el álbum Sting In The Tail. Inmediatamente, llegó el momento del solo de batería de James Kottak, el “Kottak Attack”. Mientras el batería de Los Ángeles interpretaba su solo, se proyectaba un vídeo (puede verse aquí) en el que aparecía él dando vida a las portadas de los Scorpions, muy entretenido. A la mitad del solo, exclamó: “Just three words: YOU KICK ASS!!!” Luego, se subió encima de la batería, se descamisó y bebió un vaso de cerveza mientras tocaba con los pies (y, sí, la mitad de la cerveza fue fuera). El solo acabó con la interpretación de la portada del Blackout en las pantallas. Aullamos, porque sabíamos lo que venía, y comenzó “Blackout”, tema muy celebrado. Rudolf salió ataviado con una máscara, vendas y tenedores en los ojos, al estilo de la portada del disco. Posteriormente tocaron “Tease Me Please Me”,  (las pantallas se llenaron de siluetas de mujeres), el “Six String Sting” (el solo de guitarra de Matthias Jabs) y “Dynamite”, probablemente la canción más dura de todo el set. Luego vino “Big City Nights”, tema  bien conocido y con el que “se despedían”.
Las luces se apagaron, pero al poco tiempo volvieron a aparecer Klaus y James, sonriendo, señalando al público, como diciendo “eh, mira, ¡pero si todavía están ahí!” Así que la banda se puso a tocar “Still Loving You”, y todo, las pantallas y las luces, era de color rojo pasión, muy adecuado para la balada, una de las más conocidas de la banda. Me fijé que detrás de mi había una pareja besándose, ¡qué bonito! ¿Qué canción vino después? Klaus comenzó a decir que el mundo cambiaba, que estaba cambiando: el  famoso himno “Wind Of Change”, cantado palabra por palabra por el público. El color del escenario era, esta vez, violeta. Impresionante interpretación. Para continuar con la racha de canciones notables, llegó el subidón con “Rock You Like A Hurricane”, un tema muy cañero y endiabladamente pegadizo, con el que entran ganas de subirse encima de la butaca y bailar. Realmente, nos “rockearon” como un huracán. La canción encargada de acabar el concierto fue “When The Smoke Is Going Down”. La banda se despidió, dando las gracias al público (no es que yo sea parcial, pero nos portamos: nos sabíamos todas las canciones e incluso les cantamos el “oé-oé”, cosa que debió de gustarles bastante) Y nosotros nos quedamos parados allí, esperando a que se produjese el milagro, a que la banda volviese a salir con otra canción, pero no hubo milagro. Como dice una de sus canciones: “I wish this night could last forever, but it’s time to go.” (Desearía que esta noche pudiera durar para siempre, pero es hora de irse)
Un concierto estupendo, genial. Su actitud no fue, en ningún momento, la de una banda que va a retirarse. Rudolf no paró de correr de un lado a otro, dar saltos al ritmo de la batería, tocar sin parar de moverse con la música y hacer poses estilo “guitar hero” (hubo un momento en el que se colgó la guitarra del cuello y comenzó a dar vueltas y más vueltas) Matthias estuvo sorprendente, enérgico (por cierto, me encantaba su camisa) Klaus estuvo muy conectado con el público, lanzando baquetas, haciéndonos cantar todas las canciones, y se permitió hacer algún bailecito, tocar la pandereta e incluso se subió encima de Rudolf y Matthias para hacer la típica pirámide humana tan “escorpionera”. James y Pawel, geniales: James, muy divertido y esforzado; Pawel, muy animado,  parecía el más serio del grupo y se desenvolvía con total confianza. A todos ellos se los veía contentos, desahogados y disfrutando con lo que hacían.
¿Qué decir? ¡Que no había gritado tanto en toda mi vida! (tanto que dolía) Que canté todas las canciones, que me emocioné con las baladas, que casi lloro cuando se despidieron. ¡¡Que me muero de ganas de volver a verlos!! ¡Scorpions, tenéis que venir a España! Come to Spain!!  Como fan dura de roer, sigo creyendo que “The best is yet to come”.  En definitiva, una noche para recordar. Still loving you, Scorpions.



Os dejo algunas fotos que tomé durante su actuación: 







lunes, 15 de agosto de 2011

Crónica: Europe en Brincadeira 2011




Joey Tempest, durante "No Stone Unturned".


Resultó ser el sábado 13 de agosto cuando tuve la oportunidad de ver a este genial grupo en directo. Actuaban como cabeza de cartel del Brincadeira Festival, en Ordes, A Coruña, y desde Asturias nos movimos para disfrutarlos. Europe no empezaba hasta la 1:30 de la madrugada, pero entramos al recinto sobre las 11:30, ya que mi padre quería ver a la banda madrileña Burning.

Una vez finalizada su actuación, empezó la larga espera. No podía quitarle ojo al escenario, cómo cambiaban los instrumentos, el equipo de sonido, etc.; tampoco era capaz de dejar de mirar la hora cada cinco minutos. A la 1:30 todavía no habían aparecido; no podía con los nervios. “¡Se están haciendo los suecos!”, decía mi padre.
 
John Norum, durante su solo.
 
Por fin, comenzó a sonar la intro instrumental y los músicos salieron a escena entre aplausos. La introducción vino seguida del tema “Last Look At Eden”, (del mismo nombre que su último disco), perfectamente interpretado. Sin apenas un momento de descanso, arrancó “The Beast”, también de su último álbum. Después llegó el momento de ir atrás en el tiempo, para “Superstitious” y “Scream Of Anger”. Joey Tempest no había parado (y no había quien le fotografiase, tanto moverse...), dando vueltas, saltando y jugando con el micrófono (y con el pie del micro, también) Un gran momento de la noche fue cuando tocaron la conocida balada “Carrie”. Todo el público coreó el estribillo. El cantante se tomó un respiro durante el solo de John Norum, quien demostró ser un excelente guitarrista. Sin perder tiempo, Joey (que a lo largo de la noche se atrevió con algunas palabras en español, como “¡¡Venga, coño!!”, para animarnos a cantar) salió al escenario armado con una guitarra para “No Stone Unturned”, impresionante canción del “Last Look At Eden”. Continuaron con “Let The Good Times Rock” y mi balada favorita del grupo, “New Love In Town”, que grabé entera. Lo admito: se me caía la baba. Otra vez se apagaron las luces: “And now something competely different!”: comenzó a oírse la banda sonora de Guillermo Tell, era la hora del trepidante solo de batería de Ian Haugland. Luego tocaron “Seventh Sign”, “Cherokee” y “Love Is Not The Enemy”, no recuerdo en qué orden. ¿Qué vino detrás? La alegre y genial “Rock The Night”, otro gran momento de la velada. Al acabar, dándonos las gracias, se fueron del escenario, pero no tardaron mucho tiempo en regresar para presentarnos “Doghouse”, una canción del que será su próximo disco (Joey nos explicó que aún les quedaba un concierto en Noruega, antes de que se metieran en el estudio para grabar otro álbum, que saldrá en 2012 y hará que vuelvan nuevamente a la carretera); eso sí, no sin antes cantar, junto con todo el público, “Happy Birthday” a Ian, el batería, que cumplía años y fue “bañado” en champán por el sonriente y enérgico vocalista. Haugland, tras el cumpleaños feliz, declaró algo así como “que nos quería a todos, y que le gustaría casarse con todos nosotros y tener un montón de hijos” (claro, en inglés utilizó “you”, que engloba los dos géneros, nos quería a todos y a todas) Finalizada “Doghouse”, llegaron los que para muchos fueron los minutos cumbre de la noche: la tatareada, televisiva, celebérrima ¡“The Final Countdown”! Daba lo mismo que fuesen más de las tres de la madrugada, no importaba el cansancio o el sueño: todo el mundo saltaba, cantaba, coreaba el ritmo, y bailaba; una auténtica fiesta. Fue el broche de oro para un show brillante (y no lo digo solo por la iluminación). Realmente, Europe “rockearon la noche” y nos brindaron casi dos horas de buen hard rock. La banda se despidió satisfecha, tanto por su trabajo como por el nuestro (consistía principalmente en cantar a voz en grito toda canción interpretada y brincar), agradecieron nuestra presencia una última vez y abandonaron el escenario.


Le tomo la palabra a Joey, espero verlos el año que viene otra vez en España, porque, ciertamente, dejan claro quiénes son y porqué han llegado a donde están ahora: entre una de las más reconocidas bandas de su género. Europe rocks!

miércoles, 20 de julio de 2011

Mini crónica del Sonisphere Getafe 2011


Getafe, Madrid. 16 – 06 – 2011. Tenía parte de razón aquel que dijo que la vida da muchas vueltas. Hace unos años, mi padre y mi madre, preocupados por la evolución de mi gusto musical, decidieron llevarme a ver un musical “horterilla”, para que abriera la puerta a otro tipo de música que no fuese la clásica. La culminación de esa “evolución” se hizo palpable el pasado sábado, mientras esperaba, ilusionada y un tanto nerviosa, a las puertas del Sonisphere Festival en Getafe. Creo que no pasa día en que mis progenitores no se arrepientan de haber tomado aquella decisión, sobre todo mi padre, que aguantó las ocho horas que estuvimos allí metidos.



Perttu!!
Tras el concierto de Mastodon (del que vi solo la última parte, brutal), Apocalyptica (que volvieron loca a la audiencia con “Nothing Else Matters”, “Master Of Puppets” y “I’m not Jesus” entre otras; Eicca se quitó la camiseta y Perttu estuvo… uf!) y Dream Theater , me di una vuelta por el recinto y cotilleé por el mercadillo, que estaba de bote en bote, por cierto. Después de que Dream Theater acabaran, quedaba más de una hora para que comenzasen Iron Maiden. Ese tiempo lo pasé descansando sobre el césped artificial… No voy a mentir, la espera se hizo larga.

Iron Maiden

Eddie!
De pronto, las pantallas del escenario quedaron negras. Aquella era la señal. Acto seguido, comenzó a sonar el conocido tema de UFO “Doctor, Doctor”: Iron Maiden iban a empezar su show. Cuando terminó, las pantallas se encendieron y se retiró la tela que cubría el escenario, convertido entonces en una nave espacial. Por fin, tras la intro instrumental los británicos salieron a escena, acogidos por la ovación del público. Bruce estuvo impresionante, ¡qué energía! Primero tocaron “The Final Frontier”, y mr. Dickinson nos dio las gracias por estar ahí y la bienvenida a aquella “frontera final”. Según la canción que tocaran, cambiaban el telón. Interpretaron muchas clásicas, y también de “The Final Frontier”, su último trabajo. De pronto, apareció aquella imagen. Y grité de pura emoción. Sí, sí, ya llegaba “The Trooper”, y Bruce salió a escena con la típica casaca roja y la bandera del Reino Unido (no podía faltar). Estuvo bien ver a mi padre coreando, como todos los presentes, “Fear of the Dark”. A mitad del concierto apareció Eddie en el escenario, que tocó la guitarra e intentó atacar a los músicos. Luchó con Janick Gers guitarra contra guitarra (quien nos deleitó con sus solos e hizo virguerías con su guitarra, como lanzarla al aire y cogerla al vuelo o dale vueltas y más vueltas, como una rueda) Hacia el final, volvió a aparecer detrás de la nave espacial, pero debía de haber tomado esteroides, ya que esta vez era gigante. Durante todo ese tiempo, no podía creer que estuviera allí. ¡Estaba viendo a Iron Maiden! Creo que no se me quitó la sonrisa de “niña con caramelo” de la cara durante toda la actuación. Después de unas canciones, abandonaron  el escenario, para volver al poco tiempo con “The Number of the Beast”, otro de los grandes momentos del concierto, y apareció  Satán sobre la nave. Poco después, se despidieron definitivamente. Impresionantes.
Un concierto genial de la "doncella de hierro". Solo puedo decir, "Up the Irons!!"

Quedaba una hora para el siguiente concierto = vuelta al césped artificial a descansar.

Twisted Sister
Dee Snider, se comía al público.
Volvieron a apagarse las pantallas. Era la hora de Twisted Sister. Os seré sincera, fue el concierto que más me gustó (ya sabéis que me encanta la música de los años ochenta) Lo hicieron genial, y Dee Snider no paró quieto en todo el concierto. No llevaba su traje de cavernícola, pero parecía que en cualquier momento iba a saltar ente el gentío y ponerse a devorar al público. Se comía a la audiencia, ciertamente (en sentido figurado, ¿eh? Nada de canibalismo) La banda agradeció nuestro apoyo, y mandó encender las luces más potentes para iluminar a todo el público y poder de ese modo grabarnos con las manos bien arriba. Dee estuvo muy gracioso y cercano, no paró de gastar bromas al los fans y hacernos participar en las canciones. Cantó con nosotros en español los “huevos con aceite” (momento teniente de la canción "We're not gonna take it"), momento muy agradable y divertido. Durante la balada, Dee mandó apagar las luces del escenario y que encendiésemos los mecheros y/o móviles. Fue muy bonito ver todas esas pequeñas luces moviéndose de un lado a otro, como un oleaje de medianoche. No faltaron canciones como "SMF" o "The Kids Are Back". Y cómo no, Dee cumplió con su clásica retaíla de tacos (mucho "sick motherfucker" para todo y todos, incluído el público, y más palabras que empiezan por F...) Cuando tocaron “I Wanna Rock”, todos participamos gritando “rock!!” y de pronto dijo algo como: “So, you wanna rock… or you wanna… fuck?” y nosotros: “Fuck!!!!” Y él contestó de cachondeo algo así: “We can fuck now, but it would be a bit weird…” De este modo nos pusimos a cantar “I Wanna Fuck”, increíble. Cuando nos dijo que dejásemos ya el fuck y volviésemos con rock, seguimos cantando fuck jajaja. El concierto duró bastante, y no hace falta decir que lo pasé como una enana y no paré de reír con las ocurrencias de mr. Snider, quien demostró ser un total animal de escenario. Nos dejó “still hungry” y con ganas de más. Un concierto genial, sí señor.


Después de Twisted Sister, alguien estaba tan cansado (adivinad quién…) que no aguantaba más. Así que nos despedimos del Sonisphere e intentamos volver al hotel sin perdernos (intentamos, porque, como de noche todos los gatos son pardos, nos equivocamos de desviación y por poco nos vamos a Toledo).


P.D.: Sé que Marcos, el chico con el que había quedado y al que perdí de vista cuando Apocalyptica estaban tocando, se lo ha pasado en grande y que aguantó hasta el final, fiel a Lacuna Coil y a Scabbia, y que mereció la pena, así que desde aquí le envío un saludo =) Rock on!!